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Les compartimos la nota que Letras Libres publicó sobre la GJMV, la cuál pueden consultar en el siguiente link:

http://www.letraslibres.com/blogs/observatorio/museos-superheroes

Museos superhéroes
Por Museología criticona
Agosto 8, 2014 | Tags: Observatorio museos inba Galería José María Velasco
Estamos habituados a escuchar que la cultura es una de las herramientas que pueden utilizarse para transformar el tejido social. Y se nos asegura que el museo es una de las instituciones culturales que puede, con su presencia, resolver problemáticas sociales y, sobre todo crear comunidad. Ante la dificultad de evaluar y confirmar la veracidad de esa afirmación aplicada a los 1205 museos enlistados en el Sistema de Información Cultural, nos gustaría referirnos a un ejemplo probado y concreto: la Galería José María Velasco del Instituto Nacional de Bellas Artes, ubicada en Tepito desde 1951. De acuerdo con Alfredo Matus, actual director, este espacio trabaja con el principio de “hacer una galería que se vincule con el contexto, haciendo proyectos que involucren a la sociedad de una u otra manera, forjando un programa de actividades y de talleres”
La dependencia directa al INBA tiene distintas aristas que la galería debe tomar en cuenta para generar propuestas de impacto social: por un lado, esto les da respaldo institucional y un cierto apoyo económico (si bien no todo el que les gustaría); por el otro, la manera centralizada del Instituto para operar la difusión y su estructura administrativa dificulta la gestión autónoma de sus propios proyectos.
Un elemento que les ha funcionado bastante bien es haberse salido de los muros de la galería. El trabajo de vinculación comunitaria, como los talleres que se dan a los niños y a sus padres, se lleva a cabo de manera paralela al de las exposiciones, y las redes comunitarias que se van creando desde la galería ayudan a cimentar los proyectos, como el que se realizó en 2010 con la exposición fotográfica “Unos como nosotros: álbumes familiares del barrio de Tepito”,y que se construyó a partir de una selección de imágenes aportadas por diversas personas que viven o que están vinculadas a Tepito y que se interesaron en participar con su memoria fotográfica.
Esta galería, si bien no tiene las soluciones definitivas para regenerar el tejido social a través del arte y la cultura, es un buen ejemplo del  trabajo constante de experimentación y reajuste que un espacio de esta naturaleza debe de llevar a cabo para poder seguir siendo congruente con su entorno y ser apropiado, de una manera más activa, por quienes lo visitan.
A pesar de que no es una relación causal directa, un museo sí puede ejercer una influencia en su entorno; así como la Galería José María Velasco existen numerosos casos de museos cuyo trabajo dentro y fuera de sala ha modificado, para bien, algunas de las condiciones sociales de la comunidad en la que se inserta: museos que se vuelven centro de reunión, espacios para la propuesta y la creatividad, reactivadores económicos, motivo de orgullo urbano y lugar en el que uno puede ver reflejada la historia y el sentir propios.
No existe un modelo definitivo ni homogéneo que resuelva las problemáticas sociales desde los museos. Y qué bueno que así sea, pues la estandarización de la cultura es una amenaza no solo para los museos, sino para todas las disciplinas artísticas y expresiones culturales. Sin embargo, sí es posible desprender del caso de la Galería José María Velasco algunas recomendaciones para que un museo tenga una participación activa con la sociedad, que es el primer requerimiento para rearmar el tejido social.
1.    El museo, por lo tanto la cultura, es un plan a largo plazo. Sus efectos no pueden ser medibles ni visibles inmediatamente posterior a su apertura. La cultura y los museos no deben acoplarse a planes sexenales sino proyectar su impacto social y económico a lo largo del tiempo.
2.    El museo, anterior a su creación y hasta su operación, debe de trabajar con su entorno social, o bien, colaborar con la colectividad a la que va dirigido.
3.    Es conveniente diseñar un programa paralelo de comunicación educativa o un plan museo-pedagógico que haga partícipe a la sociedad de lo que se propone y sucede en el museo. Cuando nos referimos a un programa educativo no nos limitamos al público infantil ni a los talleres, las estrategias educativas actualmente son infinitas y para públicos diversos.
4.    Es necesario que el museo salga del museo. Es decir, colaborar en el entorno, acercarse a la gente, generar públicos y conformar agrupaciones fuera del espacio museístico.
5.    Establecer una relación horizontal entre el museo y la sociedad. El museo no es el líder del proyecto, es su público. El museo es el foro, el punto de encuentro, el espacio expositivo y el que resguarda los bienes culturales. Sin embargo, debe ser la comunidad quien lo alimente, quien lo interprete y quien lo desarrolle.
6.    Darle al visitante poder de decisión sobre el patrimonio que el museo resguarda.
La política de museos de México en la década de los setentas, conforme a la declaración de Santiago, fue construir museos comunitarios, una experiencia importante pero que, en nuestro nuevo siglo, debe de ser renovada ¿cuál es entonces el modelo de museos afín a las necesidades sociales actuales? ¿Cómo hacerlo sin convertir al museo en una casa de cultura, en un simple espacio para dar talleres?
Proponer un flamante museo o una nueva estrategia cultural para resolver las problemáticas sociales actuales no es, en principio, una ocurrencia descabellada. El asunto está en que la solución no viene de la mera existencia de un nuevo museo en la cuadra. Ahora, si ese museo logra salir de sí mismo para intentar un diálogo con su entorno y con sus vecinos, entonces quizás vaya dando los primeros pasos para regenerar ese cachito particular del tejido social.

 

Museos superhéroes

 

Por Museología criticona  
Agosto 8, 2014 | 
fachada_caras2lados
Tags: Observatorio museos inba Galería José María Velasco 

Estamos habituados a escuchar que la cultura es una de las herramientas que pueden utilizarse para transformar el tejido social. Y se nos asegura que el museo es una de las instituciones culturales que puede, con su presencia, resolver problemáticas sociales y, sobre todo crear comunidad. Ante la dificultad de evaluar y confirmar la veracidad de esa afirmación aplicada a los 1205 museos enlistados en el Sistema de Información Cultural, nos gustaría referirnos a un ejemplo probado y concreto: la Galería José María Velasco del Instituto Nacional de Bellas Artes, ubicada en Tepito desde 1951. De acuerdo con Alfredo Matus, actual director, este espacio trabaja con el principio de “hacer una galería que se vincule con el contexto, haciendo proyectos que involucren a la sociedad de una u otra manera, forjando un programa de actividades y de talleres”.


La dependencia directa al INBA tiene distintas aristas que la galería debe tomar en cuenta para generar propuestas de impacto social: por un lado, esto les da respaldo institucional y un cierto apoyo económico (si bien no todo el que les gustaría); por el otro, la manera centralizada del Instituto para operar la difusión y su estructura administrativa dificulta la gestión autónoma de sus propios proyectos.


Un elemento que les ha funcionado bastante bien es haberse salido de los muros de la galería. El trabajo de vinculación comunitaria, como los talleres que se dan a los niños y a sus padres, se lleva a cabo de manera paralela al de las exposiciones, y las redes comunitarias que se van creando desde la galería ayudan a cimentar los proyectos, como el que se realizó en 2010 con la exposición fotográfica “Unos como nosotros: álbumes familiares del barrio de Tepito”,y que se construyó a partir de una selección de imágenes aportadas por diversas personas que viven o que están vinculadas a Tepito y que se interesaron en participar con su memoria fotográfica.


Esta galería, si bien no tiene las soluciones definitivas para regenerar el tejido social a través del arte y la cultura, es un buen ejemplo del  trabajo constante de experimentación y reajuste que un espacio de esta naturaleza debe de llevar a cabo para poder seguir siendo congruente con su entorno y ser apropiado, de una manera más activa, por quienes lo visitan.


A pesar de que no es una relación causal directa, un museo sí puede ejercer una influencia en su entorno; así como la Galería José María Velasco existen numerosos casos de museos cuyo trabajo dentro y fuera de sala ha modificado, para bien, algunas de las condiciones sociales de la comunidad en la que se inserta: museos que se vuelven centro de reunión, espacios para la propuesta y la creatividad, reactivadores económicos, motivo de orgullo urbano y lugar en el que uno puede ver reflejada la historia y el sentir propios.


No existe un modelo definitivo ni homogéneo que resuelva las problemáticas sociales desde los museos. Y qué bueno que así sea, pues la estandarización de la cultura es una amenaza no solo para los museos, sino para todas las disciplinas artísticas y expresiones culturales. Sin embargo, sí es posible desprender del caso de la Galería José María Velasco algunas recomendaciones para que un museo tenga una participación activa con la sociedad, que es el primer requerimiento para rearmar el tejido social.


1.    El museo, por lo tanto la cultura, es un plan a largo plazo. Sus efectos no pueden ser medibles ni visibles inmediatamente posterior a su apertura. La cultura y los museos no deben acoplarse a planes sexenales sino proyectar su impacto social y económico a lo largo del tiempo.
2.    El museo, anterior a su creación y hasta su operación, debe de trabajar con su entorno social, o bien, colaborar con la colectividad a la que va dirigido.
3.    Es conveniente diseñar un programa paralelo de comunicación educativa o un plan museo-pedagógico que haga partícipe a la sociedad de lo que se propone y sucede en el museo. Cuando nos referimos a un programa educativo no nos limitamos al público infantil ni a los talleres, las estrategias educativas actualmente son infinitas y para públicos diversos.
4.    Es necesario que el museo salga del museo. Es decir, colaborar en el entorno, acercarse a la gente, generar públicos y conformar agrupaciones fuera del espacio museístico.
5.    Establecer una relación horizontal entre el museo y la sociedad. El museo no es el líder del proyecto, es su público. El museo es el foro, el punto de encuentro, el espacio expositivo y el que resguarda los bienes culturales. Sin embargo, debe ser la comunidad quien lo alimente, quien lo interprete y quien lo desarrolle.
6.    Darle al visitante poder de decisión sobre el patrimonio que el museo resguarda. 

La política de museos de México en la década de los setentas, conforme a la declaración de Santiago, fue construir museos comunitarios, una experiencia importante pero que, en nuestro nuevo siglo, debe de ser renovada ¿cuál es entonces el modelo de museos afín a las necesidades sociales actuales? ¿Cómo hacerlo sin convertir al museo en una casa de cultura, en un simple espacio para dar talleres?

Proponer un flamante museo o una nueva estrategia cultural para resolver las problemáticas sociales actuales no es, en principio, una ocurrencia descabellada. El asunto está en que la solución no viene de la mera existencia de un nuevo museo en la cuadra. Ahora, si ese museo logra salir de sí mismo para intentar un diálogo con su entorno y con sus vecinos, entonces quizás vaya dando los primeros pasos para regenerar ese cachito particular del tejido social.

 

 

 

 


 

 

 

 Libro

 

 “Pasión y Riesgo”, de Rosalío Vera. Fotógrafo de lucha libre.

 

Libro que recoge algunas de las mejores tomas de este inigualable fotógrafo de

 registro de la lucha libre mexicana. Con textos de María Cristina

 García Cepeda, Directora del INBA; Christian Cymet, importante

 coleccionista de innumerables fetiches emblemáticos del pancracio

  y Alfredo Matus, director de GJMV.

 

 

Costo: 280.00 pesos.

 

libro pasion y riesgo

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Libro

 

“La Galería José María Velasco. Espacio público de

promoción cultural en Tepito”

 

 de Guillermina Guadarrama.

 

 

Memoria que intenta resumir los 62 años de labor continúa de este espacio,

pionero en la promoción cultural nacional. Tras una aproximación a través de los

gestores que han dirigido este espacio, Guillermina Guadarrama muestra un

panorama  del sentido, misión y logros que la GJMV ha desarrollado en

su enlace con la comunidad, como plataforma de artistas y promotora de

proyectos artísticos que reflexionen sobre realidades de cada momento.

 Mostrando amplia diversidad de propuestas y lenguajes en su recorrido.

  

 

momorias gjmv

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Libro

 

 "Chulas y divertidas. Otras divas mexicanas", de Juan Ponce

 

Derivado de una muestra realizada en GJMV durante 2011, esta es

 la presentación del libro que contiene la primera antología

 sobre la obra de Juan Ponce Guadián, oriundo del barrio de

 Tepito, quien como reportero gráfico para diversas publicaciones,

 durante los años 70 y 80, logró realizar un muy interesante

levantamiento fotográfico de vedettes en nuestra ciudad, y

quienes configuraron el espectáculo nocturno de toda una época en México.

 

 

Costo:190.00 pesos.

Hasta agotar existencia. 

 

chulas y divertidas

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Catálogo 

 

"Los Xitas de Corpus", de Pamela Scheinman

 

Impreso que documenta imágenes de la muestra fotográfica realizada

por Pamela Scheinman.

 

El catálogo es de distribuición gratuita a todo el público, hasta  

agotar existencias.

 

xitas

 

 


 

       nfn
 
 
Catálogo
 
    
 
"La Generación JET", de Antonio Caballero
 
  
Editado por el INBA, éste catálogo da testimonio de la muestra antológica
realizada sobreeste connotado fotógrafo para GJMV; retrata, a partir
de un génerocomo la fotonovela, a las figuras prototípicas de toda
esa generación transicional, así como a sus aspiraciones, en el
inicio de la segundaparte del México moderno del siglo XX.
 
Se agradece el apoyo para éste proyecto de la Galería López Quiroga.
 
 
El catálogo es de distribuición gratuita a todo el público, hasta
agotar existencias.
 
 
 
portadacaballero
 
 
 
 
  
 
El Poder de los oficios. Tepito Arte Acá, una propuesta.
 
   
Catálogo de obra de Daniel Manrique, prestigiado muralista tepiteño,
 miembro original del movimiento Tepito Arte Acá. Documento básico
para entender el sentido de éste artista y el movimuiento.
 
   Tiraje agotado

   

elpoderdelosoficios

 


 

 

   

 

 

 

Tepito !Bravo el Barrio!
 
 
  Edición del Proyecto fotográfico de Francisco Mata Rosas, que originalmente
 fue muestra en nuestras instalaciones. Editado por INBA - Trilce - Océano.
  
 
Libro que nos aproxima a este barrio tan peculiar, a través de sus personajes,
 lugares, objetos y testimonios de vida.
 
   
Existencias agotadas
 
  libro tepis

 

 


 

 

Diplomado de Albures Finos
  
 
 
 
Esta colección nace con el objetivo de reivindicar la picardía mexicana, a través de
algunos de los textos utilizados en los Diplomados de Albures Finos en 2012 y de
fragmentos de los textos con que participaron los alumnos al finalizar el curso.
 
En 2012 se realizaron 3 número los cuales se pueden adquirir en las
instalaciones de la GJMV.
 
 
 
  
Éste fanzine cuenta con un tiraje de 1000 ejemplares,
su distribución es gratuita, hasta agostar existencia.
  
 
  
diplomado  
 

 

Ultima actualización ( Jueves 14 de Agosto de 2014 12:22 )